Muriendo un poco cada día. Muriendo de pena, de amor, de dolor, de tristeza, de rabia. Muriendo de ira y de desesperación…muriendo mi vida.
Y hundida.
Cada día más y más hundida. Ya no puedo ver el fondo de este pozo en el que cada día estoy más sumergida. Me dejo vencer por todo y por todos, porque ya no vale nada mi vida, ya no quiero que valga nada, ya me cansé de buscar una razón que me empuje a seguir viva. Por fin he descubierto que detrás de toda esta pena que me ahoga por dentro, no hay nada. Sólo más pena, compasión y lástima por mi misma, por lo poco que soy y por el poco valor que me doy. Ya me cansé de fingir ante el mundo que soy fuerte, de agachar la cabeza ante todos por temor a lo que piensen, ya me cansé de esconderme y ocultar mis lágrimas a través de una sonrisa. Ya no sirve de nada.
Comienza la cuenta atrás…hacia el final de mis días y el final, de toda esta agonía.
Soy cobarde y ni tan siquiera tengo el valor para tomar las riendas de mi vida y acabar con todo, me quedaré esperando, como siempre, hasta que la desesperación y la rabia me llenen por completo y ya no pueda soportarlo, hasta que el dolor me ayude a terminar con todo y pueda por fin ser libre y escupir al viento todos mis sentimientos.
Quiero quedarme vacía por dentro. Y olvidar todo…ya no pido nada más, ya no espero nada, sólo quiero consumirme poco a poco, hasta que ya no aguante más y sea demasiado tarde para salir de esta oscuridad.
Cuando está realmente oscuro se ven más brillantes las estrellas...




